jueves, 14 de junio de 2007

ATILA



Retrato anónimo de Atila (probablemente del siglo XIX). Aparece representado como un europeo, aunque sus rasgos debieron ser más bien de tipo mongol o centroasiático.

Retrato anónimo de Atila (probablemente del siglo XIX). Aparece representado como un europeo, aunque sus rasgos debieron ser más bien de tipo mongol o centroasiático.


Atila
(Châlons-sur-Marne), y logró hacer huir al emperador (nacido hacia el 406 y muerto en el 453) fue el último y más poderoso líder de los hunos. Gobernó el mayor imperio europeo de su tiempo desde el 434 hasta su muerte. Sus posesiones se extendían desde Europa Central hasta el Mar Negro, y desde el Danubio hasta el Báltico. Durante su reinado fue uno de los más acérrimos enemigos de los Imperios romanos Oriental y Occidental: invadió dos veces los Balcanes, estuvo a punto de tomar la ciudad de Roma y llegó a sitiar Constantinopla en la segunda de las ocasiones. Marchó a través de Francia hasta llegar incluso a Orleans antes de que le obligaran a retroceder en la batalla de los Campos CataláunicosValentiniano III de su capital, Rávena, en el 452.

Aunque su imperio murió con él y no dejó ninguna herencia destacada, se convirtió en una figura legendaria de la historia de Europa. En gran parte de la Europa Occidental se le recuerda como el paradigma de la crueldad y la rapiña. Algunos historiadores, en cambio, lo han retratado como un rey grande y noble, y tres sagas escandinavas lo incluyen entre sus personajes principales.

Orígenes

Los hunos europeos parecen haber sido una rama occidental de los hsiung-nu', grupo proto-mongol o proto-túrquico de tribus nómadas del noreste de China y del Asia Central. Estos pueblos lograron superar militarmente a sus rivales (muchos de ellos de refinada cultura y civilización) por su predisposición para la guerra, su asombrosa movilidad y sus armas específicas, tales como el arco huno.

Atila nació en torno al año 406. En cuanto a su infancia, la suposición de que a temprana edad era ya un jefe capaz y un avezado guerrero es razonable pero no existe forma de constatarla. Tras la muerte de su padre Atila se encuentra con su tio y decide acompañarlo para aprender el arte de la guerra.



El trono compartido

Hacia el 432, los hunos se unificaron bajo el rey Rua o Rugila. En el 434 murió Rua, dejando a sus sobrinos Atila y Bleda, hijos de su hermano Mundzuk, al mando de todas las tribus hunas. En aquel momento los hunos se encontraban en plena negociación con los embajadores de Teodosio II acerca de la entrega de varias tribus renegadas que se habían refugiado en el seno del imperio de Oriente. Al año siguiente, Atila y Bleda tuvieron un encuentro con la legación imperial en Margus (actualmente Pozarevac) y, sentados todos en la grupa de los caballos a la manera huna, negociaron un tratado. Los romanos acordaron no sólo devolver las tribus fugitivas (que habían sido un auxilio más que bienvenido contra los vándalos), sino también duplicar el tributo anteriormente pagado por el imperio, de 350 libras romanas de oro (casi 115 kg), abrir los mercados a los comerciantes hunos y pagar un rescate de ocho sólidos por cada romano prisionero de los hunos. Éstos, satisfechos con el tratado, levantaron sus campamentos y partieron hacia el interior del continente, tal vez con el propósito de consolidar y fortalecer su imperio. Teodosio utilizó esta oportunidad para reforzar los muros de Constantinopla, construyendo las primeras murallas marítimas de la ciudad, y para levantar líneas defensivas en la frontera a lo largo del Danubio.

El imperio huno se extendía desde las estepas de Asia Central hasta la actual Alemania, y desde el Danubio hasta el Báltico

El imperio huno se extendía desde las estepas de Asia Central hasta la actual Alemania, y desde el Danubio hasta el Báltico


Los hunos permanecieron fuera de la vista de los romanos durante los siguientes cinco años. Durante este tiempo llevaron a cabo una invasión de Persia. Sin embargo, una contraofensiva persa en Armenia concluyó con la derrota de Atila y Bleda, quienes renunciaron a sus planes de conquista. En el 440 reaparecieron en las fronteras del imperio oriental, atacando a los mercaderes de la ribera norte del Danubio, a los que protegía el tratado vigente. Atila y Bleda amenazaron con la guerra abierta, sosteniendo que los romanos habían faltado a sus compromisos y que el obispo de Margus (cercana a la actual Belgrado) había cruzado el Danubio para saquear y profanar las tumbas reales hunas de la orilla norte del Danubio. Cruzaron entonces este río y arrasaron las ciudades y fuertes ilirios a lo largo de la ribera, entre ellas –según Prisco– Viminacium, que era una ciudad de los Moesios en Iliria. Su avance comenzó en Margus, ya que cuando los romanos debatieron la posibilidad de entregar al obispo acusado de profanación, éste huyó en secreto a los bárbaros y les entregó la ciudad.

Teodosio había desguarnecido las defensas ribereñas como consecuencia de la captura de Cartago por el vándalo Geiserico en el 440 y la invasión de Armenia por el sasánida Yazdegerd II en el 441. Esto dejó Atila y Bleda el camino abierto a través de Iliria y los Balcanes, que se apresuraron a invadir en el mismo 441. El ejército huno, habiendo saqueado Margus y Viminacium, tomó Sigindunum (la moderna Belgrado) y Sirmium antes de detener las operaciones. Siguió entonces una tregua a lo largo del 442, momento que aprovechó Teodosio para traer sus tropas del Norte de África y disponer una gran emisión de moneda para financiar la guerra contra los hunos. Hechos estos preparativos, consideró que podía permitirse rechazar las exigencias de los reyes bárbaros.

La respuesta de Atila y Bleda fue retomar la campaña (443). Golpeando a lo largo del Danubio, tomaron los centros militares de Ratiara y sitiaron con éxito Naissus (actual Nis) mediante el empleo de arietes y torres de asalto rodantes (sofisticaciones militares novedosas entre los hunos). Más tarde, presionando a lo largo del Nisava tomaron Serdica (Sofía), Filípolis (Plovdiv) y Arcadiópolis. Enfrentaron y destruyeron tropas romanas en las afueras de Constantinopla y sólo se detuvieron por la falta del adecuado material de asedio capaz de abrir brecha en las ciclópeas murallas de la ciudad. Teodosio admitió la derrota y envió al cortesano Anatolio para que negociara los términos de la paz, que fueron más rigurosos que en el anterior tratado: el emperador acordó entregar más de 6.000 libras romanas (unos 1.963 kg) de oro como indemnización por haber faltado a los términos del pacto; el tributo anual se triplicó, alcanzando la cantidad de 2.100 libras romanas (unos 687 kg) de oro; y el rescate por cada romano prisionero pasaba a ser de 12 sólidos.

Satisfechos durante un tiempo sus deseos, los reyes hunos se retiraron al interior de su imperio. De acuerdo con Jordanes (quien sigue a Prisco), en algún momento del periodo de calma que siguió a la retirada de los hunos desde Bizancio (probablemente en torno al 445), Bleda murió y Atila quedó como único rey. Existe abundante especulación histórica sobre si Atila asesinó a su hermano o si Bleda murió por otras causas. En todo caso, Atila era ahora el señor indiscutido de los hunos y nuevamente se volvió hacia el imperio oriental.

Rey único

Tras la partida de los hunos, Constantinopla sufrió graves desastres, tanto naturales como causados por el hombre: sangrientos disturbios entre aficionados a las carreras de carros del Hipódromo; epidemias en el 445 y 446, la segunda a continuación de una hambruna; y toda una serie de terremotos que duró cuatro meses, derruyó buena parte de las murallas y mató a miles de personas, ocasionando una nueva epidemia. Este último golpe tuvo lugar en el 447, justo cuando Atila, habiendo consolidado su poder, partió de nuevo hacia el sur, entrando en el imperio a través de Moesia. El ejército romano, bajo el mando del magister militum godo Arnegisclo, le hizo frente en el río Vid y fue vencido aunque no sin antes ocasionar graves pérdidas al enemigo. Los hunos quedaron sin oposición y se dedicaron al pillaje a lo largo de los Balcanes, llegando incluso hasta las Termópilas. Constantinopla misma se salvó gracias a la intervención del prefecto Flavio Constantino, quien organizó brigadas ciudadanas para la reconstrucción de las murallas dañadas por los sísmos (y, en algunos lugares, para construir una nueva línea de fortificación delante de la antigua).

Ha llegado hasta nosotros un relato de la invasión:

La nación bárbara de los hunos, que habitaba en Tracia, llegó a ser tan grande que más de cien ciudades fueron capturadas y Constantinopla llegó casi a estar en peligro y la mayoría de los hombres huyeron de ella (…) Y hubo tantos asesinatos y derramamientos de sangre que no se podía contar a los muertos. ¡Ay, que incluso capturaron iglesias y monasterios y degollaron a monjes y doncellas en gran número!
Callínico, Vida de San Hipatio

Atila reclamó como condición para la paz que los romanos continuaran pagando un tributo en oro y que evacuaran una franja de tierra cuya anchura iba de las trescientas millas hacia el este desde Sigindunum hasta las cien millas al sur del Danubio. Las negociaciones continuaron entre romanos y hunos durante aproximadamente tres años. El historiador Prisco fue enviado como embajador al campamento de Atila en el 448. Los fragmentos de sus informes, conservados por Jordanes, nos ofrecen una gráfica descripción de Atila entres sus numerosas esposas, su bufón escita y su enano moro, impasible y sin joyas en medio del esplendor de sus cortesanos:

“La Fiesta de Atila”, cuadro del pintor húngaro Mór Than. Se basa en el fragmento de Prisco, al que representa de blanco en la parte derecha, sosteniendo su libro de historia.

“La Fiesta de Atila”, cuadro del pintor húngaro Mór Than. Se basa en el fragmento de Prisco, al que representa de blanco en la parte derecha, sosteniendo su libro de historia.

Se había preparado una lujosa comida, servida en vajilla de plata, para nosotros y nuestros bárbaros huéspedes, pero Atila no comió más que carne en un plato de madera. En todo lo demás se mostró también templado; su copa era de madera, mientras que al resto de nuestros huéspedes se les ofrecían cálices de oro y plata. Su vestido, igualmente, era muy simple, alardeando sólo de limpieza. La espada que llevaba al costado, los lazos de sus zapatos escitas y la brida de su caballo carecían de adornos, a diferencia de los otros escitas, que llevaban oro o gemas o cualquier otra cosa preciosa.

Durante estos tres años, de acuerdo con una leyenda recogida por Jordanes, Atila descubrió la “Espada de Marte”:

Dice el historiador Prisco que fue descubierta en las siguientes circunstancias: Cierto pastor descubrió que un ternero de su rebaño cojeaba y no fue capaz de encontrar la causa de la herida. Siguió ansiosamente el rastro de la sangre y halló al cabo una espada con la que el animal se había herido mientras pastaba en la hierba. La recogió y la llevó directamente a Atila. Éste se deleitó con el regalo y, siendo ambicioso, pensó que se le había destinado a ser señor de todo el mundo y que por medio de la Espada de Marte tenía garantizada la supremacía en todas las guerras.
Jordanes, Origen y gestas de los godos” (XXXV)

Más tarde, el estudioso Juan Carlos Quito N. identificaría esta leyenda como perteneciente a un patrón de culto a la espada común entre los nómadas de las estepas de Asia Central.

Atila en Occidente

Ya en el 450 había proclamado Atila su intención de atacar al poderoso reino visigodo de Toulouse en alianza con el emperador Valentiniano III. Atila había estado anteriormente en buenas relaciones con el imperio occidental y con su gobernante de facto , Flavio Aecio. Aecio había pasado un breve exilio entre los hunos en el 433, y las tropas que Atila le había proporcionado contra los godos y los burgundios habían contribuido a conseguirle el título –más que nada honorífico– de “magister militum” en occidente. Los regalos y los esfuerzos diplomáticos de Geiserico, que se oponía y temía a los visigodos, pudieron influir también en los planes de Atila.

En cualquier caso, en la primavera del 450, la hermana de Valentiniano, Honoria, a la que contra su voluntad habían prometido con un senador, envió al rey huno una demanda de ayuda juntamente con su anillo. Aunque es probable que Honoria no tuviera intención de proponerle matrimonio, Atila escogió interpretar así su mensaje. Aceptó, pidiéndole como dote la mitad del imperio occidental. Cuando Valentiniano descubrió lo sucedido, sólo la influencia de su madre, Gala Placidia, consiguió que enviara a Honoria al exilio en vez de matarla. Escribió a Atila negando categóricamente la legitimidad de la supuesta oferta de matrimonio. Atila, sin dejarse convencer, envió una embajada a Rávena para proclamar la inocencia de Honoria y la legitimidad de su propuesta de esponsales, así como que él mismo se encargaría de venir a reclamar lo que era suyo por derecho.

Mientras tanto, Teodosio murió a consecuencia de una caída de caballo y su sucesor, Marciano, interrumpió el pago del tributo a finales del 450. Las sucesivas invasiones de los hunos y de otras tribus habían dejado los Balcanes con poco que saquear. El rey de los salios había muerto y la lucha sucesoria entre sus dos hijos condujo a un enfrentamiento entre Atila y Aecio. Atila apoyaba al hijo mayor, mientras que Aecio lo hacía al pequeño. Bury piensa que la intención de Atila al marchar hacia el oeste era la de extender su reino –ya para entonces el más poderoso del continente– hasta la Galia y las costas del Atlántico. Para cuando reunió a todos sus vasallos (gépidos, ostrogodos, rugianos, escirianos, hérulos, turingios, alanos, burgundios, etc.) e inició su marcha hacia el oeste, había ya enviado ofertas de alianza tanto a los visigodos como a los romanos.

En el 451 su llegada a Bélgica con un ejército que Jordanes cifra en medio millón de hombres puso pronto en claro cuáles eran sus verdaderas intenciones. El 7 de abril tomó Metz, obligando a Aecio a ponerse en movimiento para hacerle frente con tropas reclutadas entre los francos, burgundios y celtas. Una embajada de Avitus y el constante avance de Atila hacia el oeste convencieron al rey visigodo, Teodorico I, de aliarse con los romanos. El ejército combinado de ambos llegó a Orleans por delante de Atila, cortando así su avance. Aecio persiguió a los hunos y les dio caza cerca de Châlons-en-Champagne, trabando la batalla de los Campos Cataláunicos, que terminó con la victoria de la alianza godo-romana, aunque Teodorico perdió la vida en el combate. Atila se replegó más allá de sus fronteras y sus aliados se desbandaron.

Invasión de Italia y muerte de Atila

Atila y sus hunos invadiendo Italia

Atila y sus hunos invadiendo Italia


Atila apareció de nuevo en el 452 para exigir su matrimonio con Honoria, invadiendo y saqueando Italia a su paso. Su ejército sometió a pillaje numerosas ciudades y arrasó Aquilea hasta sus cimientos. Valentiniano huyó de Rávena a Roma. Aecio permaneció en campaña, pero sin potencia militar suficiente para presentar batalla

Finalmente, Atila se detuvo en el Po, a donde acudió una embajada formada, entre otros, por el prefecto Trigecio, el cónsul Avieno y el papa León I. Tras el encuentro inició la retirada sin reclamar ya ni su matrimonio con Honoria ni los territorios que deseaba.

Se han ofrecido muchas explicaciones para este hecho. Puede que las epidemias y hambrunas que coincidieron con su invasión debilitaran su ejército, o que las tropas que Marciano envió al otro lado del Danubio le forzaran a regresar, o quizá ambas cosas. Prisco cuenta que un temor supersticioso al destino de Alarico, que murió poco después del saqueo de Roma en el 410, hizo detenerse a los hunos. Próspero de Aquitania afirma que el papa León, ayudado por San Pedro y San Pablo, le convenció para que se retirara de la ciudad. Seguramente la indudable personalidad de San León Magno tuvo más que ver con la retirada de Atila que la entrega a éste de una gran cantidad de oro, como suponen algunos autores, dado que tenía ya al alcance de su mano la plena posesión de la fuente de la que ese oro manaba.

El encuentro de San León Magno y Atila, de Rafael, en el que se puede ver a San Pedro y San Pablo apoyando al papa desde lo alto en su encuentro con el rey huno.

El encuentro de San León Magno y Atila, de Rafael, en el que se puede ver a San Pedro y San Pablo apoyando al papa desde lo alto en su encuentro con el rey huno.


Cualesquiera que fuesen sus razones, Atila dejó Italia y regresó a su palacio más allá del Danubio. Desde allí planeó atacar nuevamente Constantinopla y exigir el tributo que Marciano había dejado de pagar. Pero la muerte le sorprendió a comienzos del 453. El relato de Prisco dice que cierta noche, tras los festejos de celebración de su última boda (con una goda llamada Ildico), sufrió una grave hemorragia nasal que le ocasionó la muerte. Sus soldados, al descubrir su fallecimiento, le lloraron cortándose el pelo e hiriéndose con las espadas, pues –como señala Jordanes– “el más grande de todos los guerreros no había de ser llorado con lamentos de mujer ni con lágrimas, sino con sangre de hombres” . Lo enterraron en un triple sarcófago –de oro, plata y hierro– junto con el botín de sus conquistas, y los que participaron en el funeral fueron ejecutados para mantener secreto el lugar de enterramiento. Tras su muerte, siguió viviendo como figura legendaria: los personajes de Etzel en el Cantar de los Nibelungos y de Atli en la Saga de los Volsung y la Edda poética se inspiran vagamente en su figura.

Otra versión de su muerte es la que nos ofrece, ochenta años después del suceso, el cronista romano Conde Marcelino: “Atila, rey de los hunos y saqueador de las provincias de Europa, fue atravesado por la mano y la daga de su mujer”. También la Saga de los Volsung y la Edda poética sostienen que el rey Atli (Atila) murió a manos de su mujer Gudrun, pero la mayoría de los estudiosos rechazan estos relatos como puras fantasías románticas y prefieren la versión dada por Prisco, contemporáneo de Atila. Siendo este el fin de 8 años que duro las invasiones de los hunos, los bárbaros que hicieron retroceder y extinguirse a Roma, el Imperio Romano de Occidente que lo único que quedaba prácticamente era Roma fue terminada y destruida por los vándalos, otro pueblo bárbaros.

Sus hijos Elac (al que había designado heredero), Dengizik y Ernak lucharon por la sucesión y, divididos, fueron vencidos y desperdigados el año siguiente en la batalla de Nedao por una coalición de pueblos diversos (ostrogodos, hérulos, gépidos, etc). Su imperio no sobrevivió a Atila.

Apariencia, carácter y nombre

hunos, y en el que se habían establecido, como del tamaño de una ciudad grande, con sólidos muros de madera. Al propio Atila lo retrata así:

Corto de estatura, de ancho pecho y cabeza grande; sus ojos eran pequeños, su barba fina y salpicada de canas; y tenía la nariz chata y la tez morena, mostrando la evidencia de su origen”.

La apariencia física de Atila debía ser, muy probablemente, la de alguien del Extremo Oriente o del tipo mongol, o quizá una mezcla de este tipo y del de los pueblos túrquicos de Asia Central. En realidad, seguramente mostraba rasgos del oriente asiático, que los europeos no estaban acostumbrados a ver, y por eso lo describieron con frecuencia en términos poco elogiosos.

Atila es conocido en la historia y la tradición occidentales como el inflexible “Azote de Dios”, y su nombre ha pasado a ser sinónimo de crueldad y barbarie. Algo de esto ha podido surgir de la fusión de sus rasgos, en la imaginación popular, con los de los posteriores señores esteparios de la guerra, como Gengis Kan y Tamerlán: todos ellos comparten la misma fama de crueles, inteligentes, sanguinarios y amantes de la batalla y el pillaje. La realidad sobre sus caracteres respectivos puede ser más compleja. Los hunos del tiempo de Atila se habían relacionado durante algún tiempo con la civilización romana, particularmente a través de los aliados germanos (foederati) de la frontera, de modo que cuando Teodosio envió su embajada del 448, Prisco pudo identificar como lenguas comunes en la horda el huno, el gótico y el latín. Cuenta también Prisco su encuentro con un romano occidental cautivo, que había asimilado tan completamente la forma de vida de los hunos que no tenía ningún deseo de volver a su país de origen. Y la descripción del historiador bizantino de la humildad y sencillez de Atila no ofrece dudas sobre la admiración que le causa. Asimismo, está claro de los relatos del mismo Prisco, que Atila no sólo hablaba perfectamente el latín, sino que sabía escribirlo; además hablaba griego y otros idiomas, por lo que muy probablemente se trató de un hombre de gran cultura para los cánones de la época.

El contexto histórico de la vida de Atila tuvo gran trascendencia a la hora de configurar su posterior imagen pública: En los años de la decadencia del Imperio occidental, tanto sus conflictos con Aecio (conocido a menudo como “el último romano”) como lo ajeno de su cultura contribuyeron a cubrirlo con la máscara de bárbaro feroz y enemigo de la civilización con la que ha sido reflejado en un sinnúmero de películas y otras manifestaciones artísticas. Los poemas épicos germanos en los que aparece nos ofrecen un retrato más matizado: es tanto un aliado noble y generoso –el Etzel del Cantar de los Nibelungos– como cruel y rapaz –Atli, en la Saga de los Volsung y en la Edda poética–. Algunas historias nacionales, sin embargo, le retratan siempre bajo una luz favorable. En Hungría y Turquía los nombres de Atila y su última mujer, Ildico, siguen siendo populares actualmente. De forma parecida, el escritor húngaro Geza Gardonyi, en su novela A láthatatlan ember (publicada en español con el título de El esclavo de Atila ), ofrece una imagen positiva del rey huno, describiéndolo como un jefe sabio y querido.

Se ha clasificado a Atila como un "bárbaro" sin darse cuenta de que lo romanos llamaban así a cualquier pueblo que no fuera romano o romanizado, sin importar su grado de cultura ni su estado de civilización. Hay que tener en cuenta, a la hora de formarse una idea correcta del personaje, que lo relatos que nos han llegado son todos de pluma de sus enemigos, por lo que es imprescindible un adecuado expurgo de los mismos.

Aparte de esto, no es improbable que el jefe de una nación guerrera (un jefe inteligente) sopesara la ventaja propagandística de ser considerado por sus enemigos "el Azote de Dios", y que debido a ello fomentara esa imagen entre ellos.

El nombre de Atila podría significar “Padrecito”, del gótico “atta” (padre), con el sufijo diminutivo “-la”, ya que sabemos que muchos godos sirvieron en sus ejércitos. Podría ser también una forma pre-turca, de origen altaico (compárese con Ataturk y con Alma-Ata, la actual Almaty). Es muy posible que provenga de “atta” (padre) y de “il” (tierra, país), con el sentido de “tierra paterna” o “madre patria”. Atil era también el nombre altaico del actual Volga, río que tal vez dio su nombre a Atila.

La herencia de Atila

Los Hunos están intentando en la actualidad lograr su reconocimiento como minoría étnica en Hungría. Más de 100.000 hunos descendientes del Azote de Dios podrían vivir hoy entre Hungría y sus países vecinos. A pesar de su gran fama, poco se sabe del fin de este pueblo que atravesó 10.000 km hasta llegar desde Mongolia a Hungria. La hipotesis más razonable parece ser que la desintegración del imperio de los hunos a la muerte de Atila, y las enfermedades europeas(para un pueblo de la estepa asiatica con un sistema inmunologico muy diferente) dividieron y diezmaron a la población, que se fue mezclando por diferentes regiones, principalmente en Hungria y Rumania. No parece muy logico, que tras 100 años de asentamiento en Europa, ese pueblo desapareciera por completo, o volviera a rehacer el camino a la actual Mongolia.



CICERÓN

Busto de Marco Tulio Cicerón

Busto de Marco Tulio Cicerón

Marco Tulio Cicerón
[Marcus Tullius Cicero] (n. 3 de enero 106 adC en Arpino; † 7 de diciembre 43 adC en Formia) fue un político, filósofo, escritor y orador romano. Es considerado uno de los mas grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la Roma antigua.

Biografía

Orígenes

Conocemos la vida de Cicerón, entre otros, gracias a la biografía que de él escribió Plutarco, a su abundante epistolario, que se ha conservado, y al celo de los humanistas del siglo XV y XVI que copiaron los raros manuscritos de sus discursos y otras obras.

El apodo "Ciceron" deriva de cicer, garbanzo; según unos por dedicarse su familia (la familia Tulia de Arpino) al cultivo del garbanzo; según otros por tener una verruga en la nariz como un garbanzo.

Cicerón nació el 3 de enero de 106 adC en Arpino, ciudad ubicada a unos 100 km. al sudeste de Roma. Ciudad de origen volsco, los habitantes de Arpino había recibido la ciudadanía romana en el 188 adC, por lo que adoptaron el latín como lengua (idioma del que Cicerón llegaría a ser maestro). Esto significa que aunque no nació en Roma, Cicerón era ciudadano romano de pleno derecho, como tal pertenecía a efectos legales y electorales a la tribu Cornelia.

En este periodo de la historia romana, todas las personas cultas eran bilingües, hablando tanto latín como el griego. La elite romana prefería el griego, debido a que se consideraba como una lengua más desarrollada y más rica en matices que el latín. Afortunadamente para la carrera de Cicerón, la enseñanza del griego se desarrollaba inclusive en las escuelas primarias de Arpino. Años mas tarde, al desarrollar sus estudios retóricos, Cicerón se manejaba dentro del idioma griego, pues la mayoría de los grandes maestros retóricos de este periodo provenían de la Hélade.

La familia de Cicerón pertenecía a la pequeña nobleza local, domi nobiles, pero que no tenia ninguna relación con la clase senatorial romana. El padre de Cicerón, llamado J. C. Marco Tulio Cicerón, era un acomodado caballero (eques), cuya riqueza se basaba principalmente en la propiedad de tierras dedicadas a la actividad agropecuaria. A pesar de estar semi-incapacitado para ejercer cargos políticos, compensó esta debilidad realizando exhaustivos estudios . La madre de Cicerón se llamaba Helvia, pero poco mas se sabe acerca de ella. Según una carta del hermano de Cicerón, Quinto, se le puede considerar como una ama de casa proveniente de buena familia.

Cicerón y su hermano Quinto marcharon a Roma al final de los años 90 del siglo I. Bajo la tutela del famoso orador, Lucio Licino Craso, accedieron a un nivel superior en su proceso educativos en que la retórica y la filosofía ejercían un papel primordial, lo que significaba que entraron en contacto con maestros especialmente cualificados, probablemente griegos.

A través de Craso, Cicerón entro en contacto con Arquias, poeta procedente de Antioquia. De él aprendió lo fundamenta sobre la literatura griega y el gusto por la poesía. Bajo esta influencia escribió su primera poesía Ponius Glaucus (Glauco Marino), que se a perdido completamente. Probablemente lo compuso en el 92 adC, cuando contaba con 14 años, lo que confirmaría la noticia de Plutarco de ser un alumno sobresaliente y precoz.

Muy probablemente al año siguiente, el 91 adC, Cicerón dejo de usar la toga preatexta, símbolo de la adolescencia, y empezó a usar la toga virilis, lo que significaba el comienzo de su vida adulta y asunción de derechos y obligaciones como ciudadanos. Este momento fue aprovechado por su padre para que aprendiera las bases del derecho romano, eligiendo a uno de los hombres públicos mas prestigioso del momento, Quinto Mucio Escévola, para que le enseñase.

Entre los pupilos de Escévola se encontraban Gaius Marius Minor, Servius Sulpicius Rufus y Titus Pomponius. Estos dos últimos serian amigos de toda la vida de Cicerón, especialmente Pomponius, llamado Ático por su larga estancia en Atenas, que se convertiría en el mayor amigo y confidente del Arpinate hasta su muerte.

A finales de los años 90 y principios de los 80 adC Cicerón decubrio su amor por la filosofía, disciplina que tendría un gran papel en su vida. Posteriormente eventualmente seria el responsable de la introducción de la filosofía griega a los Romanos. El primer filósofo con el que tuvo contacto fue el epicúreo, Fedro, cuando este visito Roma en el 91 adC. Su amigo Ático se convertiría en un Epicuro por el resto de su vida, pero a Cicerón no le determino en tal forma.

El 87 adC, Filón de Larisa, jefe de la Academia Platónica de Atenas, visito Roma. Cicerón le escucho entusiastamente y se empapo de toda la filosofía platónica. Lo que mas admiraba en Platón era su seriedad moral y política, pero también la amplitud de su intelecto. Aún así, la teoría Platónica de las Ideas fue algo que Cicerón nunca pudo aceptar.

Esta multiplicidad de maestros e influencias hizo que Cicerón aplicara distintas concepciones a los problemas filosóficos. Sus planteamientos relativos a la moral estaban cercanos al estoicismo, mientras que en gnoseología defendía un escepticismo moderado; todas estas influencias y lecturas darán al cabo en el eclecticismo y en él sintetizará la tradición griega reescribiéndola en latín.

En los años en que Cicerón perfeccionaba sus estudios, estallo una guerra entre Roma y sus aliados itálicos. Al ser habitual en que los jóvenes aspirantes a una carrera política sirvieran durante algunos años en las legiones como tribunos militares, a Cicerón no le quedo más que incorporarse el año 89 adC. Al cuerpo del ejercito que luchaba en el frente septentrional, bajo el mando del cónsul Cneo Pompeyo Estrabon. Como caballero, Cicerón pertenecía al estado mayor del cónsul, pero sus aportaciones debieron de ser pequeñas, el mismo dice fue a la guerra para no renunciar a la anhelada gloria como orador que aspiraba, ya que no tenia mayores aptitudes, pues en esa época el era extremadamente delgado y débil.

Cicerón empezó su carrera publica como abogado defensor el año 81 adC. Era un pleito civil en que Publio Quincio, su cliente, reclamaba que se le entregara una herencia que retenía como propia un tal Nervo, aunque no conocemos el desenlace del caso.

Pero no fue sino hasta el año 80 adC cuando Cicerón obtuvo su primera oportunidad de intervenir en un juicio de alto interés publico, al ejercer la defensa de Sexto Rocio de parricidio. La importancia del caso venia dada porque lo que estaba en juego era la propiedad de la difunto, pues dos de sus parientes y Crisógono, liberto próximo a Sila, habían logrado incluir al ya difunto padre de Roscio en la lista de proscritos, y al acusar de parricidio al hijo le impediría tomar al herencia.

Para enfrentar este caso, que tenia notorias implicaciones, a pesar de que Sila y ya había renunciado a la dictadura, Cicerón dividió su argumentación en tres partes: en la primera, defendía a Roscio, demostrando que el no cometió el crimen; en segundo lugar, ataco a los presuntos culpables del delito- uno de ellos pariente de Roscio y de como el delito se era culpa de ellos y no de su defendido; por ultimo, atacó a Crisógono, declarando que el padre de Roscius fue asesinado para obtener sus propiedades a un bajo precio, remarcando al mismo tiempo que exoneraba de cualquier responsabilidad a Sila. La estrategia del Arpinate tuvo éxito, transformándose inmediatamente en un celebre abogado y orador. A pesar de la victoria, y por seguridad a ante eventuales represalias políticas, aunque también por deseos de perfeccionarse en los estudios, Cicerón realizo el 79 adC un largo viaje por el mediterráneo oriental.

Recibió una excelente educación y tras una brevísima carrera militar y tres años de experiencia como abogado en los tribunales de justicia en causas privadas, viajó a Grecia y Asia para continuar sus estudios. Fue discípulo de Fedro el Epicúreo, de Filón el Académico, de Diodoto, de Antíoco de Ascalón, de Zenón y de Posidonio. Esta multiplicidad de maestros hizo que Cicerón aplicara distintas concepciones a los problemas filosóficos. Sus planteamientos relativos a la moral estaban cercanos al estoicismo, mientras que en gnoseología defendía un escepticismo moderado; todas estas influencias y lecturas darán al cabo en el eclecticismo y en él sintetizará la tradición griega reescribiéndola en latín.

Carrera política

Regresó a Roma en el 77 adC y comenzó su carrera política hasta que en el 74 adC se incorporó al Senado con su ascenso a cuestor. Continuó ejerciendo de abogado y destacó en diversos procesos, en especial el de Sexto Roscio, y el sostenido contra Verres.

En el año 70 adC, los habitantes de Sicilia rogaron a Cicerón que se hiciera cargo del proceso contra Verres, el corrupto gobernador de la provincia, que había saqueado la isla a placer en su propio beneficio. Cicerón corrió un gran riesgo, ya que Verres pertenecía a la nobleza y tenía amigos poderosos. No obstante, llevó el caso con tal brillantez que Verres se vio obligado a exiliarse incluso antes de que el proceso hubiera concluido. Cicerón, que contaba entonces con treinta y seis años, se convirtió en el abogado más reputado de Roma.

Cicerón fue elegido cónsul el 64 adC. Militaba en el partido de la nobleza senatorial, pese a ser un homo novus, y por eso se enfrentó a los seguidores del partido popular. Durante su consulado denunció y reprimió la conjura de inspiración social de su antiguo rival por el consulado, Lucio Sergio Catilina, contra quien compuso sus famosas Catilinarias, discursos en que denunciaba la conspiración ante el Senado. Se le achacó demasiada dureza en la represión de los sublevados, y hubo de exiliarse el 58 adC. Tras un año emigrado en Macedonia, Pompeyo le perdonó y pudo regresar.

En el año 51 adC aceptó el cargo de procónsul de la provincia romana de Cilicia, regresando a Roma en el 50 adC. Apoyó a Pompeyo contra César en la guerra civil, porque le parecía más republicano. Sin embargo, al vencer César finalmente en el 48 adC, Cicerón comprendió que era inútil toda oposición, y César le perdonó por su gran prestigio como escritor y pensador. No obstante, Cicerón declinó toda actividad política y se dedicó a escribir. Soportó a duras penas la tiranía, ya que era un republicano convencido; sin embargo, al ser asesinado César el 44 adC, volvió a la política y se opuso con todas sus fuerzas a su discípulo Marco Antonio, escribiendo contra él sus famosas Filípicas e incluso estableciendo amistad con el hijo adoptivo de César, Octavio Augusto, pero fue asesinado por los partidarios de Marco Antonio el año 43 adC.


Obra

Escribió distintos diálogos sobre varios temas: Laelius, sive De Amicitia, "Lelio, o Sobre la amistad" diserta sobre este tema afirmando que la única amistad posible es entre iguales y pondera la importancia de la misma para la felicidad humana, elevando su principio a lo más digno de la naturaleza humana. En el diálogo, Cato maior, sive De Senectute, "Catón mayor, o Sobre la vejez" manifiesta los beneficios que proporciona una vejez sana y las ventajas que reporta en experiencia y sabiduría.

Conocido es también "Los oficios", obra que cuenta de tres libros, todos con un fuerte caracter epistolar. Estaban dirigidos a un "tu", el cual era su hijo Marco. Esta obra pretende guiar a Marco a través de su enseñanza en Atenas.

El abogado Cicerón es el mayor y más influyente de los oradores romanos y un hombre de letras en su integridad. Como escritor romano, aportó al latín un léxico abstracto del cual carecía, transvasó y tradujo numerosos términos del griego y civilizó el idioma transformándolo definitivamente en una lengua culta, apta para la expresión del pensamiento más profundo. Escribió como abogado numerosos Discursos, a veces agrupados por ciclos temáticos (las cuatro Catilinarias, las Verrinas, las catorce Filípicas contra Marco Antonio) y bastantes tratados sobre Retórica y Oratoria, como el De oratore.

En el siglo IV de nuestra era, la lectura del De Hortensius de Cicerón (obra actualmente perdida) despertó en la mente de San Agustín el espíritu de especulación. Durante el Renacimiento Cicerón fue uno de los modelos de la prosa y se leyeron ávidamente sus cuatro colecciones de cartas, conservadas y editadas por su secretario Tirón, entre las cuales destacan las Epístolas familiares, donde se perciben sus veleidades políticas, sus gustos filosóficos y literarios, y la vida menuda de su casa y de la Roma de su tiempo.

Casi toda su obra manifiesta una gran preocupación sobre cuál debe ser la formación del orador, que ha de ser integral y emprenderse desde la cuna, en lo que tuvo por mayor seguidor en fechas muy posteriores a Marco Fabio Quintiliano. Como moralista, defendió la existencia de una comunidad humana universal más allá de la diferencias étnicas (Humanismo) y la supremacía del derecho natural en su obra maestra, el De officiis o "Sobre las obligaciones" y se manifestó contra la crueldad y la tortura. Como filósofo no le satisfizo ninguna escuela griega y prefirió adoptar el pensamiento del Eclecticismo, tomando lo mejor de unos y de otros. Contrario al escepticismo radical, sostenía la necesidad de conceptos innatos e inmutables necesarios para la cohesión social y los vínculos relacionales de los individuos. Sus ideas sobre religión, expresas en De natura deorum, (Sobre la naturaleza de los dioses), revelan su creencia en Dios y en el libre albedrío. Casi todos sus trabajos filosóficos deben mucho a fuentes griegas, que trata con familiaridad y enriquece con su propio juicio; fue, pues, un gran divulgador y preservador de la filosofía griega. Destacó por trasladar el vocabulario de términos filosóficos griegos y definirlos para muchas obras filosóficas posteriores.

En política fue un republicano convencido, absolutamente enemigo de la tiranía, y se le deben obras dialogadas como el De re publica y De legibus ("Sobre la república" y "Sobre las leyes"). Compuso además un tratado De gloria que no se ha conservado y cuyo rastro se pierde en las manos del humanista Francesco Petrarca, que alcanzó a leerlo en la Edad Media.



Obras de Cicerón

  • Los 16 libros de las Epistulæ ad familiares (escritas entre el 62 y el 43 a.C.) se agrupan por destinatarios.
  • Epistulæ ad Atticum, igualmente en 16 libros (escritas entre el 68 y el 43 a.C.), dispuestos en su mayor parte por orden cronológico.
  • Epistulæ ad Quintum fratrem, en 3 libros (escritas entre el 60 y el 54 a.C.), recogen las escritas entre Cicerón y su hermano Quinto.
  • Epistolæ ad Marcum Brutum, originalmente recogidas en 9 libros.
  • De oratore (acerca de la formación del orador).
  • Orator (retrato del orador ideal).
  • Brutus, historia de la elocuencia griega y romana.
  • De optimo genere oratorum, que versa sobre el mejor tipo de elocuencia.
  • Partitiones oratoriae se refiere a las divisiones de los discursos.
  • Topica, sobre los lugares comunes de los discursos.
  • Discursos judiciales de defensa (Pro Archia poeta, Pro Roscio Amerino, Pro Murena, Pro Milone...).
  • Discursos judiciales de acusación (In Verrem, o Verrinas etc).
  • De re publica, que propone como mejor sistema político el resultante de la fusión de la «monarquía», la «oligarquía» y la «democracia». El Libro VI incluye el «Sueño de Escipión», comentado por Macrobio.
  • De legibus, sobre el derecho natural, las leyes sagradas y el orden estatal, así como sobre las funciones propias de los magistrados.
  • Consolatio de la muerte de su hija Tulia, donde defiende la inmortalidad del alma.
  • De finibus bonorum et malorum (Sobre el sumo bien y el sumo mal, contraposición de las teorías epicúreas, estoicas, platónicas y peripatéticas).
  • De officiis (Sobre los deberes, quizá la obra maestra de Cicerón; el último de sus tres libros es el más personal, escrito en parte bajo su indisposición contra la tiranía de Marco Antonio).
  • Cato Maior De senectute (Sobre la vejez).
  • Laelius De amicitia (Sobre la amistad).
  • De natura deorum (Sobre la naturaleza de los dioses).
  • De divinatione (Sobre la adivinación).
  • De fato (Sobre el destino).
  • Catilinarias y Filípicas.



CÉSAR AUGUSTO

Cayo Julio César Octavio Augusto. En latín Caius Iulius Caesar Octavianus. (23 de septiembre 63 A.C.–19 de agosto 14 D.C.), de nombre Octavio durante el período de su vida anterior al año 27 adC, es considerado como el primer, y más importante de los emperadores romanos, aunque él mismo no se consideró como tal durante su reinado, prefiriendo usar el título republicano tradicional de princeps civium (esto es, el primero de los ciudadanos). Augusto mantuvo externamente las instituciones republicanas, pero en realidad reinó como un autócrata durante más de 40 años. Acabó con un siglo de guerras civiles y dio a Roma una era de paz (Pax Romana), prosperidad y grandeza imperial.



Juventud de Octaviano

Augusto nace en Roma, recibiendo el nombre de Cayo Octavio Turino. Su padre, también llamado Cayo Octavio, provenía de una familia respetable del orden ecuestre y ejercía el cargo de gobernador de Macedonia. Su madre, Atia Balba Cesonia era sobrina del gobernante de facto de Roma, Julio César. Su infancia transcurre en la casa de su abuelo, cerca de Veletrae (el moderno Velletri). Su padre muere en 58 adC, cuando Octavio apenas tenía cuatro años, y pasa el resto de su infancia bajo la tutela de su padrasto Lucio Marcio Filipo.

En 51 adC, a la edad de once años, pronuncia la oración fúnebre por su abuela Julia. Se le otorga la toga viril en latín toga virilis a los quince años y es elegido Pontífice. César quiere que Octavio se una a él en la campaña de África, pero su madre Atia protesta al considerarlo demasiado joven. Al año siguiente, en 46 adC, finalmente, consiente en que Octavio se una a César en Hispania, donde está luchando contra Cneo Pompeyo y Sexto Pompeyo, los hijos de Pompeyo, pero cae enfermo. Recuperado, en el 45 adC, se dirige a Hispania, naufragando en el viaje. Tras llegar a tierra, atraviesa el territorio , hasta llegar al campamento de César, en junio de 45 adC, 3 meses después de la derrota y muerte de Cneo Pompeyo en la Batalla de Munda. Durante su regreso a Roma, César, cuyo pariente más cercano, temprano aliado en el Foro y mano derecha, su primo-hermano Sexto César, había muerto el año anterior en Oriente, cambia su testamento, fechado el 13 de septiembre de 45 adC, en favor de Octavio, aunque manteniéndolo en secreto.

Ascenso al poder

El Testamento de César

Busto de Augusto César.

Busto de Augusto César.

Cuando César fue asesinado el 15 de marzo de 44 adC, Octavio estaba con el ejército en Apolonia, en lo que ahora es Albania. En su testamento, César, sin hijos legítimos, adopta a su sobrino-nieto, que toma el nombre de Cayo Julio César Octaviano y le nombra su heredero. La tradición romana sugiere que añadió el sobrenombre de "Octaviano" como recuerdo de su familia biológica; sin embargo, no hay evidencia de que usara tal nombre alguna vez. Marco Antonio acusó posteriormente a Octavio de haberse ganado su adopción a cambio de favores sexuales, aunque Suetonio considera dicha acusación como una difamación con fines políticos.[1]

Después de las exequias funerales y la lectura pública del testamento de César, los conjurados huyen de Roma, a la par que Marco Antonio declara abolida la dictadura, aunque se niega a reconocer a Octavio como heredero del poder político de César.

En el 44 adC y 43 adC los conjurados se dispersan por el Imperio Romano:Marco Junio Bruto se refugia en Macedonia, Casio lo hace en Siria, y Décimo Bruto en la Galia Cisalpina.

En esta última se desarrolla la Guerra de Módena, con Marco Antonio persiguiendo a Décimo Bruto por la provincia, hasta encerrarlo en Módena, donde lo somete a asedio.

Mientras, Octavio atraviesa Italia y recluta un ejército entre los veteranos de César, haciendo valer su condición de heredero. Con apenas 18 años, se subestiman sus posibilidades y su poder real. Así, se enfrenta al lugarteniente de César, Marco Antonio; contando con el apoyo de Cicerón y de los republicanos del Senado de Roma que le conceden poderes de propretor, con lo que esperan dividir a los cesaristas y enfrentarles entre sí; también cuenta con el apoyo de los grandes financieros (como Mecenas), lo que le permitió costearse su ejército privado.

Tras derrotar a Marco Antonio en el año 43 adC, en la batalla de Módena, en la que mueren los cónsules Hirtio y Pansa, exige del Senado el nombramiento como cónsul; rechazado por su juventud (tenía sólo 20 años), marcha sobre Roma y se hace nombrar cónsul por el pueblo y las legiones, no teniendo necesidad de trabar combate.

Desde el año 43 adC, Octavio es cónsul haciéndose otorgar poderes extraordinarios, en principio para hacer cumplir las sentencias de los tribunales especiales establecidos para perseguir a los asesinos de César.

Enfrentado a la resistencia de los republicanos Bruto y Casio, fuertes en Oriente, Octavio decide aliarse con sus antiguos enemigos Marco Antonio y Marco Emilio Lépido. El 11 de noviembre del 43 adC se produce la Entrevista de Bolonia, de la que sale el Segundo Triunvirato.

El Segundo Triunvirato (43 adC - 36 adC): Octavio, M. Antonio y Lépido

Una vez controlada Roma, el Segundo Triunvirato logra el reconocimiento legal de sus acuerdos, a diferencia del Primer Triunvirato de Pompeyo, César y Craso.[2]. Por la Ley Titia: constitución del Triunvirato de la República, en latín Lex Titia: Triumviri rei publicae constituendae, se limita su vigencia a 5 años, y se procede al reparto territorial:

  • Sicilia y África para Octavio.
  • Galia Cisalpina para Marco Antonio.
  • Galia Narbonense e Hispania a Lépido.

Los triunviros promueven una campaña de proscripciones en la que se confiscan las propiedades y se ejecuta a unos trescientos senadores, entre ellos Cicerón, y al menos dos mil caballeros romanos (equites). Se trata de más que la estricta persecución de los asesinos de César, ya que cumple la doble tarea de eliminar todos los adversarios y al tiempo recabar fondos para pagar a las tropas.[3]

En el 42 adC, Marco Antonio y Octavio marchan contra Bruto y Casio, refugiados en Oriente, mientras que Lépido permanece en Roma. En la doble batalla de Filippi en Macedonia, Marco Antonio vence a Casio primero y, 20 días después, a Marco Bruto, suicidándose ambos.

Mientras Octavio regresa a Roma, M. Antonio se hace atribuir las provincias orientales, esto es, Asia, Siria y Egipto, dirigiédose a ésta última, donde conforma una alianza con la reina Cleopatra, antigua amante de Julio César y madre de Cesarión, según Cleopatra hijo de César. Durante su estancia en Egipto, Marco Antonio mantuvo una relación amorosa con Cleopatra, de la que nacen tres hijos, Alejandro Helio, Cleopatra Selene, y Ptolomeo Filadelfo.

En el 41 adC, so capa del reparto no equitativo de tierras entre los veteranos por parte de Octavio, se produce la Guerra de Perugia, en la que Agripa, magister militum de Octavio derrota al cónsul L. Antonio, hermano de Marco Antonio.

En el 40 adC, con la mediación de Mecenas, se produce la Conferencia de Brindisi, en la que establece un nuevo reparto de zonas de influencia entre los triunviros:

  • las provincias de Occidente, ampliadas hasta el río Drin (en Albania), para Octavio,
  • las provincias de Oriente, recortadas hasta el río Drin, para M. Antonio,
  • África para Lépido,
  • Italia se considera neutralizada bajo el dominio conjunto de los triunviros.

Para sellar la paz entre ambos, Marco Antonio deja a Cleopatra y contrae matrimonio con Octavia, hermana de Octavio en el 40 adC. Fruto de esta unión, nacieron dos niñas, llamadas ambas Antonia. Sin embargo, en el 36 adC Antonio abandonará a Octavia volviendo a Egipto con Cleopatra.

Octavio y Sexto Pompeyo (39 adC - 36 adC)

Calmadas momentáneamente las tensiones en el Triunvirato, Octavio procede a ocuparse de Sexto Pompeyo, el hijo superviviente de Pompeyo, que dominaba con su flota el Mediterráneo occidental, controlando de facto Cerdeña y Sicilia, y amenazando la provisión de trigo a Roma.

La primera opción de Octavio es la cooptación, y en el 39 adC acuerdan el Tratado de Miseno, por el que Sexto Pompeyo se compromete a abastecer a Roma de trigo a cambio del reconocimiento del dominio de Sicilia y Cerdeña y la concesión de Córcega y Acaya.

En el 38 adC, se procede a la renovación prevista del Segundo Triunvirato por otros 5 años.

En el 37 adC, Octavio cambia de política respecto a Sexto Pompeyo, y llega al Tratado de Tarento con M. Antonio, que cede su flota a Octavio a cambio de apoyo económico y la recluta de legiones en Italia para una futura campaña contra los Partos.

En el año 36 adC, la flota de Octavio, encomendada a Agripa, derrota a Sexto Pompeyo en las batallas de Mylae y Naulochus, siendo posteriormente asesinado por los hombres de Octavio.

Octavio y Lépido: Ruptura y preterición (36 adC)

En paralelo a las operaciones navales, Lépido había procedido a invadir Sicilia, donde trata de atraerse a los sextianos, con el fin de conservarla para sí. Sin embargo Octavio se presenta en la isla y consigue atraerse a las tropas de Lépido.

Octavio acusa de traición a Lépido, y procede a su destitución como triunviro. Sin apoyos, Lépido cede sus dominios de Sicilia y África a Octavio, que le perdona la vida y lo envía a Roma, desprovisto de todos sus títulos, excepto el de Pontifex Maximus que conserva hasta su muerte el 13 adC.

Octavio y Marco Antonio: ruptura del Triunvirato y Guerra Civil (36 adC - 30 adC)

Desde la creación del Segundo Triunvirato, el marco de actuación de Marco Antonio es Oriente. Entretanto, Octavio, sin dejar de consolidarse en Occidente, refuerza su red de apoyos en Roma, a la par que desarrolla una campaña de desprestigio contra Marco Antonio, al que presenta como subordinado a los intereses de Cleopatra y poco patriota, al adaptarse a los modos y tradiciones orientales, y, sobre todo, egipcias. La situación se torna cada vez más tensa, sobre todo a raíz del incumplimiento del Tratado de Tarento (Octavio evita que las tropas reclutadas se unan a Marco Antonio cuando este las reclame) y del abandono de Octavia por Marco Antonio en el 36 adC, cuando vuelve a Egipto con Cleopatra.

En el 34 adC, Marco Antonio, sin las tropas italianas prometidas, lleva a cabo una campaña contra los partos, que fracasa, aunque logra ocupar Armenia.

Durante el año 33 adC la situación empeora entre Octavio y Marco Antonio. En primer lugar, Marco Antonio cede algunos de los territorios conquistados a Cleopatra, en pago por los suministros materiales, económicos y militares que esta ha aportado, aunque esto es presentado por Octavio y sus propagandistas como el primer paso para la fundación de un reino helenístico, con base en Egipto. En segundo lugar, Marco Antonio, para contrarrestar lo anterior y buscar apoyos entre los cesarianos, se nombra tutor de Cesarión, al que proclama como hijo legítimo de Julio César. A su vez, Octavio, para diluir los posibles apoyos a Marco Antonio, publica el testamento de Marco Antonio, en el que no aparecen ni Octavia ni sus hijas, legalmente herederas según el Derecho Romano.

Las hostilidades estallan en la Guerra Ptolemaica, en el 32 adC, declarada por Octavio. Ésta se decidió el 2 de enero de 31 adC, en la gran batalla de la bahía de Actium, en la costa occidental de Grecia, en la que Agripa derrota a la flota romano-egipcia, mientras sus rivales huyen a Egipto.

Octavio les persigue hasta Egipto, tomando Alejandría el 2 de agosto de 30 adC. Marco Antonio se suicida. Cleopatra también se suicida después de que se le explicara el papel que jugaría en el desfile triunfal de Octavio; y Cesarión, el supuesto hijo de Julio César y Cleopatra, "fue asesinado sin remordimiento alguno".


Augusto como magistrado

Augusto como magistrado

Octavio se convierte en Augusto: la creación del Principado

La Devolución de Poderes y Restauración de la República

Con la parte occidental del imperio dominada, y cuyo control se había reforzado con un juramento de lealtad a Octavio antes de la batalla de Actium en 30 adC, la política octaviana durante la Guerra Ptolemaica, había sido tendente a atraerse a los orientales. Así, perdonó la vida, e integró en su ejército, a las 19 legiones que se habían rendido. Asimismo, fueron parte de los 120.000 veteranos asentados como colonos en Oriente, con la doble función de recompensar a estos y controlar el territorio. En consecuencia, después de la derrota de Marco Antonio y Cleopatra, el Oriente le apoyó, colocando a Octavio como el único gobernador de todo el imperio.

Los casi 20 años de guerras civiles, habían dejado a Roma en una situación de casi total anarquía, con una estructura estatal obsoleta, una situación legal confusa, pero no preparada para un Estado regido por una sola persona, aunque fuera Octavio. No obstante, Octavio no podía entregar su autoridad sin arriesgar más guerras civiles entre los generales romanos, e incluso, aunque él no lo hubiese querido, su posición como líder le exigía que mirase por el bienestar de las provincias. Así, Octavio disolverá sus fuerzas personales, llevando a cabo unas elecciones, en las que resultará elegido cónsul, con lo que ahora estaba legalmente al mando de las legiones de Roma.

Fundamento Legal del Principado

La condición de Princeps Civium (el "primer ciudadano") solo implica la de "primus inter pares ("primero de los iguales"), se basa en la aceptación general (consensus universorum) por parte del resto de la ciudadanía. Los Poderes (Potestae) del Princeps derivan de su Ejemplaridad , que alimenta su Autoridad (Auctoritas), aunque son formalmente conferidos según los principios constitucionales romanos, básicamente por el Senado.

El Primer Pacto (27 adC - 23 adC)

El 13 de enero de 27 adC, Octavio devuelve oficialmente al Senado romano sus poderes extraordinarios (potestas omnium rerum), proclamando la "Restauración de la República", proponiendo resignar el mando militar sobre Egipto y dimitir del consulado.

Según algunas fuentes, esta situación causó alborotos entre la plebe de Roma, lo que condujo a un compromiso entre el Senado y Octavio denominado Primer Pacto el 16 de enero de 23 adC, en el que se delimitan los poderes civiles, militares, religiosos y título y honores de Octavio, así como el área de acción del Senado.

Octavio mantiene el consulado (que renovará anual y sucesivamente hasta el 23 adC), y que es el basamento constitucional de su poder.

Se dividen las provincias en dos grupos:

  • Provincias Senatoriales: son las ya pacificadas, aunque se sustrae Siria por ser base imprescindible contra los Partos. Apenas cuentan con 30% de las tropas (ejércitos de África y ejércitos pretorianos aunque estos están bajo el mando del cónsul). Son: Bética, Italia, África, Sicilia, Macedonia, Acaya, Asia, Bitinia Ponto y Cirene. Posteriormente, en el mismo 27 adC se añadirá Chipre y en 22 adC, se añadirá la Narbonense.
  • Provincias Imperiales: son aquellas en la que están la mayoría de los ejércitos. En ellas los poderes de Octavio son proconsulares, lo que le confiere el mando (imperium) sobre las tropas y le permite nombrar legados (Legati Augusti pro praetore provinciae). Lo constituyen las provincias de Lusitania, Tarraconense, Galia, Galia Narbonense, Córcega, Cerdeña, Dalmacia, Ilírico, Cilicia y Siria. El grupo se ampliará en diferentes momentos y por diferentes causas: en el 25 adC el rey Amintas de Galacia, lega su reino que se convierte en la provincia de Galacia. En el 22 adC se transforma la Narbonensis en provincia senatorial. En 16 adC, el grupo se amplía, por la reorganización de la Galia, que se divide en Aquitania, Bélgica y Galia Lionesa. En el mismo año conquista Nóricum y el año siguiente, 15 adC, Retia. La adhesión de provincias continúa los años 12 con Germania Inferior, 10 de Panonia y, finalmente, el año 6 n.e., Judea. También pierde provincias por reorganización, como en el caso del Ilírico el año 9.

Al dominio de Octavio se añade Egipto como posesión personal, así como la supervisión sobre los reinos vasallos: desde el 26 adC Mauretania, el 20 adC Capadocia y Armenia y el 14 adC el Reino del Bósforo.

Los aspectos económicos se regulan también dividiéndolos:

  • El Senado administra el Tesoro Público (aerarium populi romani).
  • Octavio administra la Hacienda (Fiscus). Además cuenta con las rentas de Egipto en exclusiva.

En el aspecto simbólico, importante por ser donde reside la Auctoritas de donde deriva la Potestas de Octavio, el Senado le otorga dos honores o títulos clave:

  • Augustus: es un título religioso más y que no denotaba autoridad política. Según el contexto socio-religioso de la época, el título simbolizaba la autoridad de Octavio sobre la humanidad, y trascendía cualquier definición de su estado constitucional. Además, el título Augustus, servía para fomentar una transición a un reinado pacífico en contraste con la ola de terror que le había llevado al poder bajo el nombre Octaviano.
  • Princeps: había sido un título bajo la República romana para los que habían servido bien al Estado; entre los antecedentes cercanos está Pompeyo el Grande.

En este mismo campo de lo simbólico, el Senado otorgó a Octavio el privilegio legal de llevar la corona cívica de roble y laurel. Esta disposición supera la tradicional usanza, en la que se otorgaba sólo a generales romanos victoriosos, y se sostenía por encima de la cabeza sujeta por un esclavo que constantemente le repetía la frase, "recuerda, eres mortal". El hecho que a Octavio se le había concedido el derecho de ponerse la corona (no simplemente portarla encima de la cabeza), es quizás la señal más clara de la creación de una monarquía de facto.

Estas acciones hubieran sido altamente anormales de ser emitidas por el Senado romano, pero éste ya no era el mismo cuerpo de patricios que había asesinado a César. Marco Antonio y Octavio habían purgado el Senado de los elementos cómplices y remplazado con partidarios leales.

El Segundo Pacto (23 adC - 19 adC)

En las elecciones consulares de 23 adC, Octavio Augusto renuncia a presentarse al consulado, después de llegar a un arreglo con el Senado de Roma.

Por el conocido como Segundo Pacto, Augusto renuncia al Consulado el 1 de julio de 23 adC.

A cambio asume el poder tribunicio (tribunicia potestas), pero no el título de tribuno, con carácter vitalicio. Esto le confiere numerosas competencias:

  • Convocar al Senado.
  • Convocar las Asambleas de la Plebe.
  • Derecho de veto de las decisiones del Senado y las Asambleas de la Plebe.
  • Presidir las elecciones.
  • Derecho a intervenir en primer lugar en cualquier reunión.

También se le confiere la autoridad moral tribunicia (tribunicia auctoritas morum), que generalmente estaba reservada al Censor; esto incluye el derecho de supervisar la moral pública y escrutar las leyes para asegurar que respondían al interés de los ciudadanos. También habilita para llevar a cabo el censo y , con ello, determinar la validez, económica, social y moral, para accceder al Senado.

Ningún tribuno romano había tenido jamás tales poderes y en tal combinación. Si los poderes de censura fueron otorgados a Augusto como parte de su autoridad de tribuno, o si simplemente asumió estas responsabilidades, es todavía un asunto del debate.

En el aspecto militar, A Augusto se le concedió la ampliación territorial y funcional de sus poderes: la "autoridad sobre todos los procónsules" (imperium proconsulare maius et infinitum), que le concedía el derecho de intervenir en cualquier provincia, imperial o senatorial, del imperio romano y anular cualquier decisión de cualquier gobernador. Incidentalmente, Augusto se convirtió en el único individuo capaz de recibir triunfos dado a que era mando supremo del ejército romano.

Pese a los nuevos poderes y a la renuncia al consulado, retiene alguna de las funciones consulares, principalmente el abastecimiento de trigo (cura anonae) de Roma y el mantenimiento y control de las calzadas (cura viarum).

La imposición del Tercer Pacto: La consolidación definitiva (19 adC)

En el año 19 adC Augusto procura un nuevo pacto, por el cual asume nuevos poderes, sin renunciar a los anteriores, lo que implica la total consolidación del poder de Augusto:

  • El consulado pleno y, en esta ocasión, vitalicio.
  • El cargo de Censor y Vigilante de las Costumbres (cura morum).

Con el tiempo, asumirá o se le concederán nuevos cargos y honores:

  • En el 13 adC, se le concede el poder militar (imperium) dentro de los límites de la ciudad, (pomerium) de Roma: todas las fuerzas armadas en la ciudad, antes bajo el control de los prefectos urbanos, pasan al mando de Augusto, que reforma la Guardia Pretoriana, que se estableció en Roma como una unidad especial de escolta personal del emperador y de protección de la familia imperial.
  • En el 12 adC, después de la muerte de Lépido, accede al cargo de Pontifex Máximus.
  • En el 10 adC, recibe el último de los honores que le serán conferidos: Padre de la Patria (Pater patriae).

El siglo de Augusto

El Ara Pacis - Panel sur con una procesión.

El Ara Pacis - Panel sur con una procesión.

La audacia de Augusto le llevó al poder y su gobierno se caracterizó por la prudencia con la que gobernó. A cambio del poder absoluto y la confianza que el pueblo había depositado en él, Augusto dio a Roma 40 años de paz cívica y de prosperidad constante, el período conocido históricamente como la Pax Augusta, o paz augusta. Creó el primer ejército permanente y la marina de guerra de Roma y colocó a las legiones a lo largo de las fronteras del imperio, donde no podrían involucrarse en la política. También reformó las finanzas de Roma y los sistemas fiscales.

Política exterior

Ampliación territorial

La política exterior de Augusto, ha sido definida como de "redondeo de fronteras", y evitó tanto renovar el enfrentamiento finisecular con el Imperio Parto como las guerras de entidad, exceptuando la incursión en Germania.

Península Ibérica

Así, la primera ampliación territorial, corresponde a esta política de aseguramiento de fronteras, con la conquista del resto del territorio de la Península Ibérica. Las primeras acciones de las Guerras Cántabras empezaron en el 29 adC y se consideró oficialmente cerrada en 24 adC, aunque un rebrote de rebelión en 22 adC obligó al envío de Agripa, que acabó con la rebelión en 19.

Galacia

Otra ampliación, en el 25 adC, deriva del legado del rey Amintas de Galacia, cuyo reino había sido confirmado por Marco Antonio en 36 adC y aumentado con territorios de Pisidia, Licaonia y partes de Frigia y de Isauria. Vencido en 31 adC por el propio Octavio Augusto, se le mantuvo en el trono como vasallo, con la condición del legado testamentario.

La Frontera del Danubio

Los territorios alpinos fueron conquistados después de las incursiones de los galos y las fronteras se extendieron al Danubio Superior. La tarea fue encomendada a sus hijos adoptivos Tiberio y Druso, que conquistaron el Nórico en 16 adC y la Retia en 15 adC.

El avance hacia el Danubio Medio continuó con las reconquista de Panonia en la Guerra de Bato entre los años 6 y 9.

La Frontera del Elba y el Rin

El interés por región de Germania (Alemania moderna) es la política expansiva más mantenida en el tiempo, desarrollándose en varias campañas:

  • Del 12 adC al 9 adC, Druso somete a los Sicambros, Tencteros, Usipetes, Vindelices, Bátavos, Frisones y Caucos. También conduce a las legiones contra Marcomanos y Cuados, antes de morir.
  • El relevo lo toma, del 8 adC al 6 adC, Tiberio, en su Primera Campaña, alcanzando el río Elba.
  • La Segunda Campaña de Tiberio se desarrolla entre los años 4 y 6, dirigida contra los Queruscos, con los que llega a un Tratado, los Longobardos y los Marcómanos encabezados por Marobodo, aunque debe abandonar para trasladarse a Panonia.
  • La expansión en Germania acaba con la victoria de Arminio, en alemán Hermann, que aniquila 3 legiones al mando de Varo el 9 en la batalla del bosque de Teutoburgo. Después de eso Augusto evacúa la Germania Magna, aceptando el Rin como la frontera norte permanente del imperio.

El Imperio Parto

En el este, cambió la política de agresión al Imperio Parto por otra de comtemporización, bien simbolizada por la devolución por parte de Fraartes IV de las águilas e insignias tomadas a Marco Licino Craso y Marco Antonio tras el acuerdo de no intervención en las áreas de interés.

Los Reinos vasallos

En África, en el año 26 adC, se sometió a vasallaje de la Mauretania.

En el Este, se satisfizo con establecer el control romano sobre Capadocia y Armenia y el Cáucaso, a partir del año 20 adC.

El grupo de reinos vasallos se completa el 14 con el Reino del Bósforo.

Política interna

En materias domésticas, Augusto acanaló la abundancia enorme traída de todo el imperio para mantener al ejército feliz con pagos abundantes, y a mantener a los ciudadanos de Roma contentos con juegos magníficos y obras que embellecieron la capital. Según unas fuentes, Augusto se jactó que había "encontrado a Roma de ladrillo, y la había dejado de mármol". Asimismo, construyó la Curia, un nuevo hogar para el Senado, construyó los templos de Apolo y del Divino Julio, así como una capilla cerca del Circo Máximo. El templo Capitolino y el teatro de Pompeyo se registran como proyectos de Augusto, cuyo nombre no fue mencionado a propósito. Fundó un ministerio de transporte que construyó una red extensa de calzadas que mejoró la comunicación, el comercio y el servicio de correos. Augusto también fundó la primera brigada de bomberos del mundo, y creó una fuerza regular de policía para Roma.

Estatua de bronce de Augusto, Museo Arqueológico de Atenas

Estatua de bronce de Augusto, Museo Arqueológico de Atenas

La economía

Los gobernantes romanos entendían poco sobre la economía, y Augusto no era ninguna excepción. Como todos los emperadores, exigió demasiado a la agricultura y gastó el rédito en los ejércitos, los templos y los juegos. Una vez que el imperio dejó de extenderse, y no había nuevos botines de las conquistas, la economía comenzó a estancarse y a declinar con el tiempo. El reinado de Augusto se considera así, en cierta manera, como el punto alto del poderío y prosperidad de Roma. Pero, aunque Augusto colocó a los soldados jubilados a través del imperio en un esfuerzo de restablecer la agricultura, la capital siguió siendo dependiente del grano traído de Egipto.

La Religión y la Moral

Augusto promovió la religión tradicional romana, especialmente el culto a Apolo, y presentaba la derrota de las fuerzas egipcias ante los romanos, como la derrota de los dioses de Egipto por los de Roma.

Durante su gobierno llevó a cabo una cruzada de valores morales, regulando el matrimonio (prohíbe el casamiento entre senatoriales y descendientes de libertos), la familia y la procreación, a la vez que desalentaba los lujos, el sexo desenfrenado (incluyendo la prostitución y la homosexualidad) y el adulterio. La campaña, iniciada el 18 adC, resultó ser un gran fracaso, a tal punto que su propia hija Julia fue desterrada bajo cargos de adulterio.

Las artes

Como patrón de las artes, Augusto dotó de favores a poetas, artistas, escultores, y arquitectos. Se considera que durante su reinado la literatura romana (latina) alcanzó su edad de oro. Horacio, Tito Livio, Ovidio, y Virgilio prosperaron bajo su tutelaje, pero a su vez, tuvieron que pagar tributo a su genio y adherirse a sus normas. (Ovidio fue desterrado de Roma a lo que hoy es Rumania por haber violado los códigos de moralidad de Augusto).

Fue patrocinador de la Eneida de Virgilio con la esperanza que ésta aumentaría el orgullo de la herencia romana en el pueblo. Con el pasar del tiempo, se ganó el aprecio de la mayoría de la clase intelectual romana, aunque en privado, muchos todavía deseaban volver a los tiempos de la República. Usó los juegos y las fiestas públicas para su propia gloria y la de su familia y para consolidar su popularidad con las masas. Cuando murió, una vuelta al viejo sistema de la República era inimaginable. La única cuestión que quedaba sin resolver a su muerte, era quién le iba a suceder.

Sucesión

El control que Augusto ejerció sobre el imperio, fue tal que le permitió preparar su sucesión, introduciendo, si bien imperfectamente, el principio hereditario.

El surgimiento del problema sucesorio

Inmediatamente después del Primer Pacto, Agusto enfermó, haciendo patente los problemas de sucesión. El propio Augusto cedió el control de los símbolos y documentación del Gobierno a Agripa y Mecenas, integrantes del círculo más cercano, los “Amigos del César” (Amici Caesaris).

Una vez recuperado, en año 24 adC, Augusto empezó a preparar los mecanismos de sucesión.

El primer candidato: Marcelo

El primer sucesor considerado fue su sobrino-nieto Marco Marcelo Claudio, hijo de su hermana Octavia. A tal efecto, lo convirtió en su yerno, casándolo con su hija Julia la Mayor en el año 23 adC y que falleció al poco, víctima de una intoxicación. Aunque las fuentes antiguas tienden a acusar a Livia, esposa de Augusto, de su muerte, así como de otras varias, no existen pruebas al respecto.

El segundo candidato: Agripa

El siguiente candidato, pareció ser Agripa, su mano derecha desde los primeros tiempos, al que casó con la recientemente enviudada Julia la Mayor. Fruto del matrimonio nacieron cinco hijos:

  • Cayo el 20 adC
  • Julia la Menor el 19 adC
  • Lucio Julio César Vipsanio el 17 adC
  • Agripina la Mayor el 14 adC
  • Marco Vipsanio Agripa Póstumo el 12 adC, así llamado porque nació después de que Marco Agripa muriera.

Una señal que confirmaría su consideración como posible sucesor, es el haber sido el único personaje con el que Augusto compartió la Potestad Tribunicia, con la que gobernó el Oriente del Imperio, a partir del 18 adC, en principio por un plazo de 5 años. La muerte de Agripa en 12 adC, impide saber si se le hubieran renovado las competencias.

Los hijos de Livia: Tiberio y Druso

Los hijastros que Livia había aportado al matrimonio con Augusto, fruto de su anterior marido Tiberio Claudio Nerón, no fueron en ningún caso preteridos, siendo adoptados por Augusto y encomendándoseles diversos cargos y misiones de alto rango, como por ejemplo las Campañas en Germania.

Así mismo, Augusto propició el matrimonio de Tiberio, al que ordenó divorciarse, con su hija, recién enviudada de Agripa, Julia la Mayor. Augusto prefería claramente al hijo mayor, Nerón Claudio Druso Germánico, hasta el punto de presionar al Senado para permitir a Druso ejercer cargos 5 años antes de la edad reglamentaria. Sin embargo, Druso morirá en Germania el 14 de septiembre de 9 adC; mientras, Tiberio mantendrá tales diferencias con Augusto que dimitirá de sus cargos en el 6 adC y se autoexiliará en Rodas en el año 5 adC.

Los hijos de Agripa

El favor que Augusto había concedido a Agripa, se trasladó a su descendencia, y así, adoptó rápidamente a sus dos hijos mayores, Cayo César y Lucio César, en el mismo año 12 adC. Que los preparaba para ser sus sucesores parece claro, por cuanto al alcanzar los 15 años, al vestir la toga virilis, fueron nombrados Príncipe de la Juventud, (Principem Iuventus), el primero en el año 4 adC y el segundo en el 2 adC.

Póstumo César y Tiberio

El tercer hijo varón, Póstumo César o Agripa Póstumo, no fue inicialmente adoptado, al parecer por el deseo de Augusto de que hubiera continuidad del apellido familiar, pero debido a las tempranas muertes de Cayo Julio en 4 adC hallándose en Licia y de Lucio César 2 dC en Marsella, también acabó siendo adoptado por Augusto el 26 de junio del año 4 dC.

La temprana edad de Agripa Póstumo, impelió a Augusto a reclamar a Tiberio en Roma, que fue adoptado el mismo 26 de junio de 4, aunque con la condición de que adoptaría a su sobrino Nerón Claudio Druso, lo que hizo el 27 de junio de 4 dC, esto es al día siguiente.

La doble adopción, no confirió estabilidad a la sucesión, antes bien, enfrentó a ambos herederos.

Muerte de Augusto y Ascenso de Tiberio

El 19 de agosto del 14, Augusto muere en Nola. Póstumo Agripa y Tiberio habían sido nombrados coherederos. Sin embargo, Póstumo había sido desterrado y muere antes de poder acceder al trono por una conspiración fomentada por Livia quien quería a su hijo como emperador pero para Tiberio fue fácil asumir los mismos poderes que había tenido su padrastro.

El legado de Augusto

Retrato de Augusto: detalle de la famosa estatua de Prima Porta

Retrato de Augusto: detalle de la famosa estatua de Prima Porta

Al poco de morir Augusto, el 19 de septiembre de 14, fue deificado (consecratio) adorado como un Divo, dos de sus nombres, César y Augusto, se convirtieron en títulos permanentes de los gobernantes del imperio por los próximos 400 años y aún en el siglo XV se usaban en Constantinopla. Los títulos zar (en ruso, ????) y káiser (alemán, kaiser) son derivados del nombre o título César y continuaron en uso hasta el siglo XX. El culto al Divino Augusto continuó hasta que la religión oficial del imperio fue cambiada a la cristiandad en el siglo IV. Testamento de su legado, son las tantas estatuas y bustos eregidos en su honor, así como también el mausoleo que originalmente contenía las columnas de bronce con las obras de la vida de Augusto llamada Res Gestae Divi Augusti.

Muchos consideran a Augusto el emperador más grande de Roma; sus políticas extendieron la vida del imperio e iniciaron la Paz romana, también conocida como Paz Augusta. Era guapo, inteligente, decisivo, y un político sagaz, pero quizás no tan carismático como Julio César o Marco Antonio; como resultado, Augusto no posee tanto renombre como los anteriores, y a menudo es confundido con el primero. No obstante, su legado demostró perdurar más en el tiempo.

El mes de agosto (en latín Augustus), conocido hasta ese entonces como sextilis recibió su nombre actual en honor a Augusto.

En una visión retrospectiva del reinado de Augusto y su legado al mundo romano, su longevidad no debe obviarse como un factor clave en su éxito. Hubo gente que nació y alcanzó la madurez sin conocer otra forma de gobierno que el principado. Si Augusto hubiera muerto a edad más temprana, la historia podría haberse desarrollado de distinta forma. El desgaste de las guerras civiles en la oligarquía republicana vieja y la longevidad de Augusto, por lo tanto, debe verse como uno de los mayores factores en la transformación del estado romano en una monarquía en estos años. La experiencia de Augusto, su paciencia, su tacto, y su perspicacia política jugaron un papel fundamental a lo largo de su mandato. Puso las primeras piedras de lo que sería el Imperio Romano, desde la creación de un ejercito profesional que estableció en las fronteras, al principio dinástico que tan a menudo se utilizó en la sucesión imperial, pasando por el embellecimiento de la capital mediante el culto al emperador. Su legado último fue la paz y prosperidad de la que el imperio gozó durante los siguientes dos siglos. Su memoria se consagró durante la época Imperial como el paradigma de buen emperador, y aunque cada emperador adoptara su nombre, Cesar Augusto, sólo unos pocos, como Trajano, pudieron compararse con él. Su reinado fundó las bases de un régimen que perduró 250 años.